

Este curioso fenómeno se debe principalmente al color del agua que aporta cada río: la del Negro es, como su propio nombre indica, negra -de hecho, es el mayor río de agua negra del mundo-, mientras que la del Amazonas tiene una tonalidad más arcillosa.



Y si al color le sumamos otros factores, tales como la densidad de las aguas, o que el río Negro fluye a una velocidad de 2 Km/hora a una temperatura de 22º C y el Amazonas a 6 Km/hora a una temperatura de 28°C, se dan las condiciones perfectas para que podamos contemplar a lo largo de más de seis kilómetros este singular espectáculo que nos ofrece la naturaleza.




Pero si Brasil te queda muy retirado, no te preocupes, porque en la confluencia de los ríos Morava y Danubio, también puedes ver algo parecido.
Referencias: 1, 2, 3, 4, 5.










































El irresponsable de todo lo que puedes leer aquí es este tipejo de la izquierda, se hace llamar Max Birrax y es mejor que no estés mucho tiempo a su lado por si se te pega algo, que seguro no será nada bueno. Si por lo que fuera, te hiciera falta entrar en contacto con él, cosa que no te recomiendo en absoluto, puedes hacerlo a través de este



















