Pero no el que haya podido conseguir uno de los muchos pelagatos que pueblan el panorama musical actual, sino el que se podría llamar el disco de oro de la Humanidad, el que transportan en su infinito viaje las sondas espaciales
Voyager I y
Voyager II.

Lanzada la primera el 5 de agosto de 1977 desde
Cabo Cañaveral, y la segunda el 20 de septiembre de 1977, se puede calificar
su misión como la más ambiciosa hasta hoy de la ciencia espacial, ya que no se iban a limitar a estudiar nuestro sistema solar -lo que ya consiguieron en su momento-, sino que debían rebasarlo hasta abandonar la
heliosfera y atravesar la
heliopausa para llegar hasta los confines del universo.

Y por ese deseo de llegar hasta más allá de lo conocido, y por la posibilidad de que exista vida inteligente por donde pasen, se pensó en hacer una "tarjeta de visita" del género humano, una especie de "mensaje en una botella" interestelar que permita mostrar a quien la recoja en sus manos, quiénes somos, dónde estamos, cómo vivimos y cómo es nuestro cada vez más frágil planeta.

Ambas sondas llevan consigo un disco de oro con una selección de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas -incluído el español-, y los del entonces Secretario General de las Naciones Unidas,
Kurt Waldheim, y de
Jimmy Carter, presidente en aquellos días de los EE.UU., así como el ensayo conocido por "Sonidos de la Tierra", que es una mezcla de sonidos característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración) donde se explica en lenguaje científico la localización del Sistema Solar, las unidades de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad humana.
Al igual que otros mensajes que se han creado para el "público" extraterrestre, el punto de partida de la grabación de la sonda Voyager fue algo que se espera que tengan en común con nosotros: las matemáticas y las ciencias.

Esta imagen define las unidades básicas de masa, longitud y tiempo.

También se muestran imágenes de los planetas del sistema solar, incluído el nuestro, Mercurio, Júpiter y Marte.

Superpuestos sobre esta imagen de satélite de Egipto, están indicados algunos de los más importantes gases que componen la atmósfera de la Tierra y sus concentraciones. Las fórmulas químicas utilizadas aquí también aparecen en otras imágenes en las que se muestran esquemas de distintos átomos.

Esta ilustración de ADN (en la parte superior izquierda) muestra cómo "la química de la Tierra está ligada a nuestro material genético".

La reproducción humana también es el centro de múltiples imágenes, desde la fertilización de un óvulo por un espermatozoide a un feto en desarrollo o las siluetas de un hombre y una mujer embarazada.
Las imágenes también muestras acciones cotidianas de nuestra vida, en esta en concreto, cómo nos alimentamos.

Otras se refieren a la salud y al cuerpo humano, incluída esta de una radiografía de la mano, pero ninguna que expresamente diga que "nuestros cuerpos son frágiles".

En las imágenes se ha intentado de manera intencional minimizar los aspectos negativos de nuestra cultura. Se decidió, por ejemplo, no incluir fotografías de una explosión nuclear, de la pobreza o de cualquier enfermedad.
Esta ilustración muestra la evolución de los vertebrados y los representantes de los principales grupos, incluyendo anfibios, aves y mamíferos.

La imagen del hombre y la mujer en la parte superior derecha es bastante similar al dibujo que estaba en la
placa de la sonda Pioneer, con una diferencia: en aquella, de principios del decenio de 1970, el hombre está a un lado saludando, pero en esta, es la mujer quien lo hace. La intención era mostrar a la mujer, no como un actor pasivo al lado del hombre, sino como miembro activo de la pareja.
La NASA hizo realmente un esfuerzo con la Voyager para incluir imágenes y sonidos de todo el mundo. Según Douglas Vakoch, quien fue entonces uno de los principales responsables del proyecto, y hoy es miembro destacado del
proyecto SETI -Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre-, "realmente es el mejor retrato de la diversidad humana de todos los mensajes que se han enviado al espacio."

Sin embargo, la diversidad que se muestra es limitada, no hay imágenes que representen a los homosexuales, por ejemplo. "Creo -dice Vakoch- que cualquier mensaje interestelar es en parte un reflejo de su época", aunque "es muy posible que si la NASA envía otras imágenes en el futuro, pueda incluir una foto de dos hombres o dos mujeres cogidos de la mano."
Este disco fue ideado por un comité científico presidido por el astrónomo y divulgador científico
Carl Sagan quien, refiriéndose a él, asegura que su objetivo principal no es el ser descifrado, ya que el hecho de su simple existencia pone de manifiesto la de los humanos, así como sus esfuerzos por contactar a otras especies inteligentes que pudiesen existir fuera del Sistema Solar.
Los sonidos y las imágenes incluídos en este disco se pueden ver y oir
aquí y
aquí.
Referencias:
Newscientist,
Wikipedia.